La Economía Rusa en el contexto de Guerra (2022-2025)

Desde 2022 Rusia ha enfrentado un escenario económico complejo. Las sanciones internacionales, producto de tensiones geopolíticas derivadas de la Guerra de Ucrania, las sanciones en bloque de todo Occidente así como las fluctuaciones en los precios de los recursos naturales han sido factores determinantes en la configuración del panorama económico del país. A pesar de estos desafíos, la economía rusa ha mostrado signos notables de resiliencia. Durante este período, diversos sectores han seguido operando, y el gobierno implementó medidas para mitigar el impacto de las sanciones.

Debido a esto la ruptura de contratos, relaciones comerciales y finanzas no fue del todo traumático por dos razones: en primer lugar Rusia se lanzó a la búsqueda de nuevos mercados en Hispanoamérica, África y Asia en un contexto de economias emergentes muy lejanas a las ideas de pobreza extrema o inutilidad comercial internacional, que aún perviven en Europa por las terribles visiones de los años ochenta y noventa de estas latitudes y provoca cierto desprecio y minusvaloración de sus capacidades.

Esta es la razón por la que muchos de estos países van por libre o, como en el caso de los países de Sahel, son abiertamente hostiles a Occidente. Estos mismos países dieron a Rusia una plataforma import – export suficiente como para suplir un alto porcentaje de su mercado comercial y financiero, pero sin el coste asociado de las presiones ideológicas que la degeneración occidental pretende imponer a cada país con el que trata a fin de envenenar sus naciones siendo esta una de las grandes razones del odio a Rusia en Occidente, su negativa a transigir contra aquellas ideas y obligaciones que vayan contra el Derecho natural.

Por otro lado la existencia de la Unión Económica Euroasiática y la Unión Aduanera, permitió sortear las sanciones usando aliados interpuestos dentro de estas organizaciones internacionales a través de países no sancionados y muy vinculados a Rusia, como es el caso de Kazajistán o Kirguistán, pero también China, India o Pakistán que, además, cobraron comisiones a Occidente siendo los occidentales los más heridos por estas sanciones (y lo estamos notando).

Para 2024, el PIB alcanzó los 2,18 billones de dólares. Este crecimiento puede atribuirse en parte a la estabilización de los precios energéticos, un sector crítico para la economía rusa. Además, las medidas de política monetaria y fiscal implementadas por el gobierno contribuyeron a la recuperación y el crecimiento económico.

En 2025, se espera que esta tendencia positiva continúe, apoyada por mejoras tanto en el contexto interno como en las relaciones internacionales. Se prevé que la diversificación de la base económica jugará un papel fundamental en este camino hacia la recuperación. Aunque aún no hemos terminado el tercer trimestre y los resultados totales y fácticos se conocerán en 2026 cuando analicemos los cuatro trimestres del 2025 con datos completos aunque las estimaciones permiten el optimismo.

Proyecciones de Crecimiento (2026-2029)

Mirando hacia adelante, de 2026 a 2029, se espera un crecimiento económico más sostenido. Este período podría estar marcado por el impacto positivo de las reformas estructurales que buscan diversificar la economía más allá de los recursos naturales. Teniendo en cuenta las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB de Rusia podría superar los 2,4 billones de dólares en 2029.

Este crecimiento proyectado se ve reforzado por la posibilidad de mejoras en el ámbito comercial y relaciones internacionales revitalizadas. Además, podrían surgir nuevas oportunidades para la inversión extranjera, impulsadas por una mayor estabilidad económica y un entorno regulatorio más favorable. La innovación y el desarrollo tecnológico, junto con la modernización de la infraestructura, también son áreas claves que contribuirán al crecimiento.

Perspectivas Positivas

Las proyecciones para la economía rusa son alentadoras:

  • Aumento del PIB: Se espera que el PIB amplíe su tasa de crecimiento de manera constante desde 2022 hasta 2029. Este crecimiento refleja no solo la recuperación de la economía rusa, sino también la resiliencia de su mercado interno.
  • Estabilidad Económica: La estabilización continua de los precios de la energía, junto a una economía diversificada, contribuirá al crecimiento. La creación de sectores económicos alternativos mitigará la dependencia excesiva de los recursos naturales, distribuyendo el riesgo y promoviendo una estabilidad a largo plazo.
  • Reformas Estructurales: La implementación de reformas para mejorar la eficiencia y la competitividad económica será vital. Estas reformas permitirán a Rusia mejorar su posición en el mercado global, atraer inversión y fomentar un entorno empresarial más dinámico.

Conclusión

Las perspectivas económicas de Rusia de 2022 a 2029 son positivas. A pesar de los desafíos iniciales, el fortalecimiento del PIB sugiere un potencial significativo para el desarrollo y la recuperación económica en el mediano plazo. Este crecimiento proyectado está respaldado por la fortaleza del mercado interno, el impacto positivo de las reformas estructurales y las oportunidades emergentes en la escena internacional.

La economía rusa, aunque enfrenta un entorno internacional desafiante, está en un camino hacia el crecimiento sostenido. Este proceso de transformación económica permitirá a Rusia consolidarse como una economía más resiliente y diversificada, lista para enfrentar los desafíos del futuro.

Hay un claro mensaje de optimismo y debemos destacar la importancia de las estrategias económicas integrales que promueven la estabilidad y el desarrollo sostenido. La respuesta positiva a políticas económicas efectivas proporcionará a Rusia una base económica más robusta y un futuro más próspero.

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