Juan Antonio Aguilar: «El ejército ruso busca un claro deterioro del ciclo de generación de fuerzas del ejército de Kiev»

Juan Antonio Aguilar es uno de los analistas geopolíticos más famosos de España y que mejor conoce la situación de la actual Guerra de Ucrania. Nos hemos acercado a él para conocer de primera mano la realidad de este conflicto que acecha a Europa desde 2014. Juan Antonio Aguilar es, también, Director del Instituto Español de Geopolítica

  1. Tras tres años de guerra en Ucrania ¿Cómo se están desarrollando las operaciones militares rusas en el terreno?

Desde que fracasó la ofensiva de las fuerzas ucranianas de primavera verano otoño en 2023, el ejército ruso, tomó la iniciativa estratégica que dura hasta el día de hoy. Claramente es una campaña militar de desgaste, donde el principal objetivo no es tanto capturar terreno al enemigo, sino ir destruyendo su capacidad de combate.

Hay que tener en cuenta que el diseño de la campaña militar es coherente con el arte operacional ruso, luego perfeccionado durante la Unión Soviética, es decir, una estrategia de agotamiento del enemigo en el que él mismo se mete en trampas donde acaba siendo semi rodeado y machacado hasta que deja de tener capacidad para continuar los combates. Y así seguirá hasta que se produzca en un momento determinado un punto de ruptura y se inicie lo que se llama fase de desenlace, provocando el colapso del fente. Esto puede ser lento, no es una cosa rápida, pero sin duda es sistemático.

Para ello, el ejército ruso busca un claro deterioro del ciclo de generación de fuerzas del ejército de Kiev, donde ya vemos que la tasa de reposición del ejército ucraniano es menor que cero, es decir, ya no hay gente suficiente para reponer las pérdidas que se producen, donde la la movilización y las fuerzas de reserva van disminuyendo, la logística ucraniana está cada vez más sobrecargada, la retaguardia estratégica Zelenski es cada vez es menor y, además, lo que abundan son tropas sin formación, con menos veteranos, con oficiales y suboficiales poco formados y una tendencia decreciente en la moral y cohesión de las unidades de combate. De esta forma, observamos una gestión del escalamiento en la que el ejército ruso va poco a poco tomando más control y acelerando su avance. En definitiva, esta es la situación en estos momentos.

  1. Hemos visto una mejora de la situación diplomática con intercambios de prisioneros, conversaciones en Estambul y otros gestos ¿Cómo lo valoras?

Hay que decir que intercambio de prisioneros los ha habido desde que comenzó el conflicto, no es algo novedosos. Más bien parece una forma de esconder el fracaso de las negociaciones que se está llevando a cabo en Estambul.

Esas conversaciones han sido claramente una iniciativa de Donald Trump y hay que verlo exclusivamente desde el punto de vista de la actual Administración norteamericana. No solo porque fuera una promesa electoral de Trump, sino porque evidentemente la situación sobre el terreno de operaciones militares no va bien, con una OTAN que va agotando sus capacidades de ayudar a Zelenski y un ejército ucraniano que cada vez está en peores condiciones.

Trump lo que busca es una salida del conflicto en el cual pueda salvar la cara de los Estados Unidos, es decir, que él no se vea abocado a una situación similar a la que le ocurrió al presidente Biden cuando tuvo que salir corriendo de Afganistán con aquellas imágenes vergonzosas del aeropuerto de Kabul.

En definitiva, Trump busca salir del conflicto ucraniano, salir además de forma airosa y que nadie pueda decir que ha sido derrotado. Salir, además, con alguna forma de retorno de la inversión de cientos de miles de millones de dólares entregados al régimen de Kiev y, si fuera posible, intentar llegar a acuerdos con Rusia que comercialmente interesen a los Estados Unidos, como tierras raras o comercialización de los hidrocarburos rusos, lo que vendría muy bien a la economía norteamericana dada su situación económica y también dada la actual configuración comercial, económica y financiera a nivel global.

  1. ¿Cual sigue siendo el objetivo ruso y qué pasará cuando lo logre?

Los objetivos estratégicos de la campaña militar rusa siguen siendo los mismos que ya se expusieron en aquel memorándum de diciembre de 2021 que el Kremlin envió tanto a Washington como a la OTAN, es decir, hay una serie de objetivos que digamos son locales, se refieren a en concreto al caso ucraniano, y un objetivo que tiene una envergadura mayor y más importante, porque afecta a la seguridad colectiva europea.

Los objetivos que se refieren a la cuestión ucraniana, son los ya conocidos de siempre siempre, o sea, la desmilitarización, es decir, la no existencia de armas estratégicas que pongan en peligro la seguridad nacional de Rusia, lo que ellos llaman la desnazificación, dicho de otro modo, la reforma del régimen de Kiev, convertido en una dictadura que discrimina a la población rusófona, prohíbe partidos, cierra medios de comunicación, persigue a la Iglesia Ortodoxa, etc., y la neutralidad de Ucrania, o sea, su no incorporación a la OTAN.

Pero sin duda, el objetivo más importante (y más difícil) es la negociación de un Tratado de Seguridad Colectiva para Europa que garantice la seguridad nacional de todos sus Estados, atendiendo a un principio fundamental de los acuerdos de Helsinki por los cuales se creó la Organización de Cooperación y Seguridad en Europa, que es el principio de indivisibilidad de la seguridad nacional, es decir, no se puede aumentar la seguridad nacional de un país a costa de la seguridad nacional de otros países. Lo cual implicaría que las armas estratégicas y de largo alcance de la OTAN tendrían que retirarse hacia las fronteras de 1997 que es desde donde partieron en su ampliación incumpliendo también aquella promesa que se le hizo entonces a la Unión Soviética y posteriormente a la Rusia de Yeltsin de que la OTAN no avanzaría nunca hacia la frontera de Rusia, cosa que no se ha cumplido y que está en la raíz del conflicto actual.

  1. ¿Cómo definirías la arquitectura geopolitica rusa con el BRICS y los acuerdos con Corea del Norte o Irán?

Rusia junto con China están llevando a cabo un plan de construcción de un bloque euroasiático. En este proceso convergen, por supuesto, los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghai, La Unión Euroasiática, la ASEAN y otras organizaciones. Además, hay toda una serie de tratados bilaterales estratégicos con Corea del Norte, que no está en ninguna de estas organizaciones supranacionales, y con otros actores de la zona.

Evidentemente es un proceso largo y complicado, en el que se empieza por el comercio, por la economía, por las comunicaciones y el transporte, pero con la intención de abarcar acuerdos en cuanto a la seguridad, la defensa, el apoyo mutuo, etcétera etcétera.

Pero es un proceso largo porque son muchos actores que algunos tienen intereses a veces no concordantes y hay contradicciones internas por conflictos que vienen del pasado, y eso hace que el proceso, como digo, sea largo y tedioso, pero, indudablemente, es un proceso irreversible porque lo que está en juego es un nuevo orden internacional, una transición a un orden multipolar. Y en el cual todos estos actores saben que la única forma de confrontar a la hegemonía global, a la hegemonía de las potencias occidentales, al momento unipolar que apareció tras el colapso de la URSS, es en definitiva buscando esa convergencia, tanto dentro del bloque euroasiático como con el resto del Sur Global.

  1. ¿Cómo ha afectado la Guerra de Israel desde 2023, la caída de Bashar al Asad y la actual guerra contra Irán a Rusia en Ucrania y a la arquitectura geopolitica rusa?

Si tenemos en cuenta lo que hemos dicho en la pregunta anterior, era previsible que el Hegemón también moviera sus piezas dentro de la geopolítica global para contrarrestar el proceso hacia un orden internacional multipolar.

En estos momentos, hay tres tres puntos críticos de fractura en la geopolítica global. Uno es en Europa del Este donde las cosas no le van muy bien a la OTAN; otro es el Mar de China meridional donde la situación también es tensa, pero sostenida es decir, controlada; y el eslabón más débil a la hora de que EEUU y sus aliados puedan intentar crear problemas es precisamente el Oriente Próximo.

Aquí es donde EEUU, utilizando su peón Israel, ha movido las piezas aprovechando el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 al sur de Israel. A partir de esos sucesos se inicia un conflicto que ha ido escalando, primero a Cisjordania, después al el sur del Líbano y finalmente a Siria, provocando la ruptura del Eje de la Resistencia, que pierde la ruta logística continuidad desde Irán hasta el Líbano. Por supuesto, el objetivo final es Irán, que es una de las piezas clave de ese triángulo de Eugeny Primakov, el geopolítico ruso, que representan China Rusia e Irán, por donde pasan una de las ramas de la nueva Ruta de la Seda china y el Corredor Norte Sur desde Rusia a la India, buscando poner en dificultades a la construcción euroasiática y a todo el proyecto multipolar global.

Y esto es lo que hemos estado viendo en estos días, con esa agresión primer de Israel a Irán y, posteriormente, cuando las cosas se le empezaron a torcer al Estado sionista, la agresión norteamericana a país persa. Ya conocemos más o menos el resultado y lo que esto implicará: los actores euroasiáticos tendrán que promover un reforzamiento de sus líneas precisamente en ese punto fundamental estratégico que es el Oriente Próximo, para que esa alternativa al orden mundial hegemónico de los Estados Unidos pueda continuar su desarrollo, que yo considero irreversible.

  1. ¿Tiene Rusia interés en acercarse a Argelia tras el aumento del apoyo occidental a Marruecos?

Las relaciones de Rusia con Argelia históricamente han sido estrechas, especialmente durante la Guerra Fría. Pero efectivamente, en estos momentos, creo que teniendo en cuenta el papel que Marruecos va a jugar dentro de la geopolítica norteamericana, que fundamentalmente es confrontar con un Sahel cada vez más cercano a Rusia y a China, el Kremlin debería de alguna forma estrechar aún más esas relaciones con Argelia.

En primer lugar, para frenar a Marruecos, el peón de los EEUU en esa zona de África; en segundo lugar, para tener puertos accesibles en el Mediterráneo occidental para su flota y, en tercer lugar, para servir de apoyo logístico a los gobiernos populares de la Francofonía que se han rebelado contra la vieja metrópolis neocolonial, Francia. Estamos hablando de Burkina Faso, de Mali, de Ghana, de Níger… Es una zona donde ha habido un vuelco estratégico muy importante que, sin duda alguna, las potencias occidentales van a intentar revertir.

En esa necesidad de estrechar relaciones de Rusia con Argelia hay que tener también en cuenta que Argelia hace frontera con Libia, que en este momento es otro de los Estados fallidos por la intervención norteamericana y de la OTAN y que de alguna forma puede servir también de punto de apoyo para intentar controlar la situación en dicho país árabe, al igual que lo hace Egipto por su frontera oriental.

En definitiva, en un momento de recomposición del orden internacional, todo camino que vaya en la dirección de estrechar relaciones estratégicas con países del Sur Global debería estar en los planes estratégicos de Rusia y otros actores multipolares.

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