Los movimientos separatistas iraníes

En el escenario actual si los ataques de Estados Unidos e Israel no logren derrocar a Jamenei y las protestas populares que tanto han pedido Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Reza Ciro Pahlevi no se materialicen, Irán enfrenta un riesgo creciente de insurgencia interna separatista impulsada por las tensiones étnicas y regionales latentes en su territorio y posiblemente capitalizadas por Israel y Estados Unidos.

La prolongación de la inestabilidad, combinada con las sanciones, los ataques y la posible represión, puede activar a diversos grupos separatistas y rebelde-ideológicos, poniendo en peligro la integridad territorial y la estabilidad del Estado, que estaría actuando como agentes interpuestos.

Movimientos existentes y la posibilidad de activación

Irán ha sido históricamente un mosaico de identidades culturales y étnicas, muchas de las cuales han desarrollado movimientos separatistas o autonomistas, motivados por diferencias culturales y políticas. La actual crisis puede agravar estas tensiones y activar a estos grupos, algunos de los cuales ya han emitido comunicados en los que expresan su intención de aprovechar la coyuntura para avanzar en sus reivindicaciones.

Kurdos

Los kurdos en Irán, que habitan principalmente en las provincias de Kurdistán y Kermanshah, han llevado a cabo varias insurgencias en el pasado, luchando por mayor autonomía o independencia. Ante la percepción de debilitamiento del Estado y en un contexto de vulnerabilidad, grupos kurdos podrían reactivar su resistencia y —como ya han comunicado— intensificar campañas de levantamiento contra las fuerzas iraníes. La falta de una respuesta efectiva del régimen ante los movimientos de protesta podría ser un catalizador para que estos grupos activen una insurgencia a mayor escala.

No olvidemos que la situación actual es mucho más favorable a los kurdos que en escenarios anteriores: poseen una amplia autonomía en Irak (Kurdistan iraquí), que además es fronteriza con Irán y en Siria, Rojava, al este del Éufrates hay también un estado de reconocimiento limitado kurdo.

Además, también a nivel internacional la lucha kurda está muy mediatizada, tiene muchos simpatizantes y el PKK ha anunciado su disolución, mejorando su imagen y saliendo de la lista de grupos terroristas.

Baluchíes

En las provincias de Sistan y Baluchistán, los movimientos baluchíes, que ya han expresado su descontento a través de comunicados recientes, podrían aprovechar la situación para intensificar sus acciones de resistencia. La situación han alimentado su demanda de independencia. La buscada vulnerabilidad del Estado iraní, sumada a la presencia de rutas de tráfico de drogas desde Pakistán y Afganistán (con carteles), pero también rutas marítimas por su geografía volcada al mar y el control de recursos, los coloca en una posición de posible activación de insurgencias por motivos históricos con el riesgo de que se conviertan en focos de inestabilidad en el sureste del país.

Aparte, Baluchistán es una gran amenaza para su gran aliado en la región, Pakistán, que sufre también las embestidas de los separatistas baluchíes, porque Baluchistán toma parte del territorio pakistaní e implicaría arrastrar a una mayor inestabilidad al gobierno de Islamabad, comprometido con India en Cachemira y en las zonas tribales de Jaibar y pastunkuwa lindante con Afganistán.

Azeríes

Los azeríes en Irán constituyen uno de los grupos étnicos más numerosos del país, concentrándose principalmente en las provincias del norte como Azerbaiyán oriental y occidental (en Irán), Ardabil y Zanjan. Aunque en su mayoría están integrados en la sociedad iraní, algunos segmentos mantienen un fuerte sentido de identidad cultural y étnica. De hecho incluso se han detectado partidarios de los lobos grises turcos y de movimientos azeríes.

En términos políticos, algunos movimientos y sectores de la comunidad azerí han manifestado sentimientos nacionalistas, incluyendo deseos separatistas o incluso la unificación con la República de Azerbaiyán, país independiente que surgió tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. Sin embargo, estas ideas enfrentan la férrea oposición del gobierno iraní ya que ponen en riesgo la integridad territorial del país. La mayoría de estos movimientos por la separación o la unificación son limitados y no cuentan con una organización oficial significativa, dado que la narrativa oficial en Irán rechaza cualquier separatismo, considerando a los azeríes como una parte integral de la nación.

A pesar de ello, existen organizaciones minoritarias y activistas que buscan promover la identidad cultural y el reconocimiento de sus derechos lingüísticos y culturales sin necesariamente buscar la independencia política. El gobierno iraní mantiene una vigilancia estricta, restringiendo las actividades de aquellos que puedan promover ideas separatistas o nacionalista extrema con el fin de evitar insurrecciones, sin embargo en el estado de caos al que se pretende arrastrar a Irán en caso de que el «Plan A» un golpe de estado unido a unas protestas masivas acaben con Jamenei de forma limpia, activar estos grupos es el «Plan B».

Sin embargo un alzamiento en esa zona comprometería toda la región de Transcaucasia y arrastraría tanto a Azerbaiyán como a Armenia y Turquía a una intervención.

Árabes de Ahvaz

En cuanto a los árabes de Ahvaz, la región de Khuzestán en el suroeste del país alberga una significativa población árabe que ha expresado históricamente demandas por mayor autonomía y reconocimiento cultural, la mayoría son árabes sunitas. La presencia de recursos petroleros en la zona ha incrementado su importancia estratégica y económica. Esta zona fue el escenario más importante de la Guerra Irán – Irak y los árabes de Irán rechazaron unirse a Sadam Hussein, manteniéndose leales a Irán, pero la situación actual es diferente.

Muchos de estos árabes buscan un mayor reconocimiento de su identidad cultural y lingüística, además de una gestión más autónoma sobre sus recursos y asuntos locales. Existen movimientos y grupos que abogan por la independencia o una mayor autonomía, algunos de los cuales han llevado a cabo acciones terroristas y enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales, aunque estos movimientos no han logrado una movilización masiva o un impacto a nivel nacional comparable a otros movimientos separatistas en la región.

El separatismo árabe en la región de Ahvaz oscila entre el separatismo etnicista y cultural árabe y entre el yihadismo sunita. La respuesta del gobierno ha sido la de contrarrestar militarmente el terrorismo, incluyendo detenciones y controles estrictos sobre las actividades separatistas. La situación en Khuzestán sigue siendo un tema delicado que influye en la política interna iraní y en sus relaciones internacionales, dada la importancia estratégica de la región y los recursos que allí se encuentran.

No hay que dejar pasar que una insurgencia comprometeria a Irak, desestabilizando aún más el país. Si el levantamiento fuera generalizado Irak sufriría mucho tanto por el Kurdistan iraquí como por la región árabe.

Movimientos en regiones menos activas

Los Lurs y otras etnias minoritarias, la falta de integración y las historias de resistencia pueden volverse insuficientes en la actual coyuntura, fomentando una posible escalada insurgente si las condiciones se tornan más adversas.

La opción de activar y apoyar la insurgencia

Dado el panorama, la activación de estos movimientos separatistas, si las condiciones internas y externas se combinan para ello, podría ser una estrategia realista para Israel, Estados Unidos y otros enemigos de la República Islámica de Irán.

La comunidad internacional, en particular, actores regionales y actores internos podrían considerar fácil el alzamiento en este escenario y ser alentados a ello para seguir esta vía, especialmente si una percepción de debilitamiento del Estado se consolida. No olvidemos los comunicados de los kurdos diciendo que están armados, listos para atacar y esperan órdenes de Israel.

El posible debilitamiento de las fuerzas iraníes, la inacción del pueblo ante las llamadas a protestar, y la posible fragmentación del control estatal abren la puerta a que estos grupos busquen consolidarse en sus regiones, creando un escenario de fragmentación y guerra civil en varias zonas del país, replicando el modelo sirio.

Conclusión

El riesgo de insurgencia interna separatista en Irán en este escenario no debe subestimarse. La combinación de movimientos existentes, comunicaciones previas y el contexto de crisis prolongada puede activar una espiral de conflictos internos que desafíe seriamente la unidad y soberanía de Irán. La comunidad internacional, y en particular las partes interesadas en la estabilidad de Medio Oriente, deberán contemplar esta posibilidad y prepararse para un escenario en el que la presencia de múltiples frentes de resistencia interna complique aún más la ya delicada situación regional.

Aunque tal vez ese sea un objetivo a alcanzar para esos mismos estados de Oriente Próximo y Estados Unidos.

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