En un movimiento que aumenta las tensiones en Oriente Medio, Estados Unidos ha atacado tres sitios nucleares en Irán, en un acto que se suma a los recientes ataques de Israel contra el programa nuclear de Teherán. La acción, calificada por el presidente Donald Trump como un «éxito militar espectacular», ha generado preocupación internacional por una posible escalada del conflicto.
Los sitios atacados—Fordow, Natanz y Isfahan—son componentes clave de la infraestructura nuclear iraní, considerados esenciales para el desarrollo de armas nucleares en el país. Para estos ataques, las fuerzas estadounidenses emplearon bombas de penetración de búnkeres de alta capacidad, incluyendo las GBU-57 Massive Ordnance Penetrators, en un intento por destruir completamente los objetivos.
Trump anunció que, a menos que Irán acepte una solución diplomática, EE. UU. podría ampliar sus ataques en el futuro. La decisión fue comunicada en una declaración a la nación el sábado por la noche, en la que también afirmó que los sitios nucleares iraníes fueron «total y completamente destruidos». Por su parte, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu elogió la acción, afirmando que Estados Unidos «ha hecho lo que ningún otro país pudo hacer.»
Mientras tanto, Irán ha prometido represalias. En una respuesta militar, el país lanzó misiles hacia Israel, lesionando a 16 personas y afectando al menos 10 sitios. La Organización de Energía Atómica de Irán condenó los ataques de EE. UU. y los calificó como una violación del derecho internacional. Asimismo, el Líder Supremo iraní, ayatolá Ali Khamenei, reafirmó que Irán no se rendirá ante estas agresiones.
La comunidad internacional permanece atenta, mientras los mercados petroleros y los propietarios de buques temen un posible cierre del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo. La tensión en la región ha provocado preocupación sobre una posible escalada de guerra en Oriente Medio.
El Pentágono anunció que hará una rueda de prensa con el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general de la Fuerza Aérea Dan Caine, presidente de los Jefes de Estado Mayor Conjunto.
En el Congreso de Estados Unidos, los principales líderes del Partido Republicano fueron informados con anticipación sobre la operación, generando críticas y llamados a limitar la autoridad de la Casa Blanca en decisiones militares, a fin de evitar acciones no autorizadas que puedan llevar a una guerra extendida.
Este evento marca un capítulo crucial en el actual conflicto en Oriente Medio, con sus implicaciones aún por determinar y un escenario internacional que permanece en estado de alta tensión.