En la última década, los países emergentes de Oriente Próximo —como Irak, Etiopía y Pakistán— han evidenciado dinámicas económicas complejas, marcadas por procesos de transición, reformas estructurales y esfuerzos por estabilizar sus mercados. Entre estos, Irak destaca por la significativa recuperación de su moneda, el Dinar iraquí (IQD), en un contexto de creciente interés global por invertir en mercados con potencial de crecimiento sostenido.
La recuperación del Dinar iraquí y su contexto
Desde aproximadamente 0,000555 EUR por IQD en 2015, el Dinar ha atravesado fluctuaciones, incluyendo un descenso en 2021, pero ha mostrado una tendencia de recuperación que lo ha llevado a situarse en torno a 0,00066348 EUR. Este incremento refleja una economía en proceso de estabilización y crecimiento, con señales de mayor confianza internacional, especialmente en un país con vastas reservas petroleras y reformas en marcha. La recuperación del valor del Dinar indica resiliencia y un horizonte prometedor para inversores que buscan diversificar en mercados emergentes con recursos significativos.

Comparativa con otros mercados emergentes en Oriente Próximo
Al analizar Irak junto a Etiopía y Pakistán, se puede apreciar que, aunque comparten el carácter de economías en desarrollo, presentan perfiles y desafíos distintos:
- Etiopía: En pleno auge económico impulsado por agricultura y manufactura, exhibe tasas de crecimiento robustas; sin embargo, enfrenta retos en inflación y devaluación de su moneda, el Birr. A pesar de avances en infraestructura, la estabilidad política y el control de la inflación aún son procesos en marcha.
- Pakistán: Con un enfoque en anti-inflación, reformas y una economía en crecimiento, muestra perspectivas prometedoras. Sin embargo, enfrenta desafíos en estabilidad política y una elevada deuda externa, factores que generan cierto riesgo para los inversionistas.
Por contraste, Irak, con sus reservas estratégicas de petróleo y reformas estructurales, presenta una combinación de estabilidad en proceso y potencial de crecimiento que puede resultar más atractivo para ciertos inversores que buscan oportunidades específicas en Oriente Próximo. La presencia de recursos energéticos y su apertura económica ofrecen ventajas competitivas en comparación con otros mercados donde los riesgos políticos y económicos aún están en evaluación.
Factores positivos y casos de éxito en Irak
El impulso hacia una mayor estabilidad económica en Irak está respaldado por varias iniciativas:
- Estabilidad en ascenso: La recuperación gradual del Dinar indica que Irak transita hacia un entorno macroeconómico más sólido.
- Recursos naturales y sector energético: Con algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, Irak garantiza ingresos constantes y oportunidades en energía, infraestructura y tecnología.
- Reformas y apertura: El gobierno ha implementado reformas estructurales para atraer inversión extranjera, modernizar sectores clave y reducir la dependencia del petróleo.
- Estabilidad interna: Irak, a pesar de estar en una región inestable ha demostrado una tendencia hacia el orden interior, superadas las Guerras de 2003 y el terrorismo. El país ha logrado imponer el imperio de la ley y una sociedad estable, lo cual ha sido un factor determinante en su recuperación económica y está en proceso de ampliación, buscando nuevos mercados.
- Perspectivas de valorización: La tendencia de recuperación del IQD puede traducirse en apreciaciones futuras, beneficiando a quienes inviertan en fases tempranas.
Uno de los casos de éxito en el mercado iraquí es la expansión de la refinería de Basora, en el sur del país, que atrajo inversión extranjera, principalmente del sector energético chino. Este proyecto ha mejorado la capacidad de producción petrolera, generado empleo y transferido tecnología, fortaleciendo la percepción internacional de Irak como destino de inversión energética fiable y en crecimiento.
Al mismo tiempo la estabilidad del país, la situación económica, social y la cotización de la moneda la hace muy atractiva para otros sectores como el import/export más allá del petróleo y sus derivados.
El turismo, muy importante sector para cualquier país pero muy sensible a la inseguridad es un sector en auge regional debido al proceso de estabilidad interna y la gran riqueza natural, los ríos Tigris y Éufrates, el desierto, las montañas de la región del norte para los amantes del turismo de naturaleza, pero también las antiguas ciudades de Uruk o Ur, (donde nació el Patriarca Abraham) o la mítica Babilonia, Nínive o Bagdad. Las ciudades sagradas como las de Kerbala y Nayaf del Chiísmo o Lalish, de los yezidies para los amantes del turismo histórico y cultural.
Conclusión
A pesar de las fluctuaciones en el mercado, la resiliencia y la recuperación del IQD evidencian un país en vías de consolidar su economía y ampliar su influencia regional. En comparación con otros mercados emergentes de Oriente Próximo y África como Etiopía y Pakistán, Irak se presenta como una opción con ventajas competitivas claras, especialmente por sus recursos, reformas en marcha y su creciente estabilidad política relativa.
Para los inversores con visión a largo plazo, Irak ofrece una oportunidad atractiva para participar en una economía en expansión, con potencial de beneficios que podrían multiplicarse en los próximos años conforme el país continúa fortaleciendo sus instituciones, infraestructura y relaciones internacionales.