Pasión del Sáhara: el atropellado abandono de España

El Sáhara Occidental, una región de gran relevancia en el contexto geopolítico africano, ha estado en el centro del conflicto desde mediados del siglo XX. Uno de los momentos más críticos en la historia de esta lucha fue la firma de los Acuerdos de Madrid en 1975. Aunque estos acuerdos intentaron legitimar la transferencia de la administración del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania, su legalidad ha sido cuestionada constantemente debido a la forma en que ignoraron el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Exploraremos el significado de los Acuerdos de Madrid, su ilegalidad, sus repercusiones regionales y el papel de Marruecos en este territorio en disputa.

En 1975, en el ocaso de la dictadura de Francisco Franco, España enfrentaba una presión internacional creciente para descolonizar el Sáhara Occidental, especialmente de Francia y Estados Unidos. Juan Carlos I, siempre cercano a Washington y a la CIA pero también al Marruecos de Hassan II cometió el 2pecado original» de la Democracia española, si la Guerra Civil (1936-39) había sido el pecado original de la dictadura de Francisco Franco, la entrega ilegal del Sáhara es, a día de hoy, el pecado original de la democracia española.

La dependencia de Estados Unidos, Francia y Marruecos ya entonces sólo ha ido cristalizando en la perdida de soberanía por parte de España con las entradas en la OTAN, UE, OSCE y, también, con la creciente influencia marroquí sobre España. Los Acuerdos de Madrid, firmados el 14 de noviembre de ese año otorgaban a Marruecos y Mauritania el control administrativo del territorio, mientras que España se retiraba. Sin embargo, es crucial señalar que estos acuerdos nunca fueron depositados ante la ONU, lo cual los marca como ilegítimos desde el punto de vista del derecho internacional.

El derecho internacional, especialmente la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones de la Asamblea General, subraya el principio de autodeterminación de los pueblos. Los saharauis, representados por el Frente Polisario, han exigido reiteradamente su derecho a un referéndum de independencia, un pilar ineludible en el camino hacia una paz duradera.

El estatus legal de los Acuerdos de Madrid es controvertido, cuando no ilegal. Desde una perspectiva jurídica, los acuerdos violan el principio de autodeterminación, ya que se realizaron sin el consentimiento del pueblo saharaui. De hecho, la Asamblea General de la ONU no los ha reconocido como válidos y la Corte Internacional de Justicia estableció en su opinión consultiva de 1975 que no existían vínculos de soberanía entre Marruecos y el Sáhara Occidental antes de la colonización española. Esto se alinea con la posición del Frente Polisario que insiste en la independencia del Sáhara Occidental frente a las pretensiones marroquíes.

La disputa sobre el Sáhara Occidental ha generado tensiones considerables en el Magreb y ha obstaculizado la integración regional. Por ejemplo, las relaciones entre Marruecos y Argelia, un firme defensor del Frente Polisario, han estado marcadas por la desconfianza y el conflicto abierto como la Guerra de las Arenas de 1963. La rivalidad se ha manifestado en el cierre de fronteras, políticas de armamento, y alianzas internacionales divergentes (Marruecos – USA y Francia), (Argelia – URSS/Rusia y China).

Marruecos, que considera de forma ilegal al Sáhara Occidental como parte integral de su territorio, ha defendido su posición en foros internacionales. Sin embargo, es fundamental considerar las motivaciones detrás de esta postura. Más allá de consideraciones históricas y culturales, el Sáhara Occidental es rico en recursos naturales, como fosfatos y potenciales campos de petróleo y gas en sus aguas territoriales, lo que explica en parte el fervor marroquí por mantener el control.

El enfoque de Marruecos ha incluido la construcción del muro de separación o muro marroquí, que ha fragmentado el territorio, y ha implementado políticas de asentamiento que alteran la estructura demográfica del Sáhara Occidental, en clara violación de las normas internacionales en un proceso de descolonización no terminado, con una guerra en curso y reactivada en 2020 y un pueblo perdido en los desiertos desde 1975.

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