El genocidio de Jodyalí en Nagorno Karabaj

La guerra es el escenario más brutal que nos podamos encontrar y donde el ser humano muestra las peores características de su propio ser. No hay nada más salvaje que la furia y la borrachera de odio y miedo que conduce la sociedad militarizada en un conflicto armado, más cuando en este se encuentran enquistados odios ancestrales, diferencias religiosas, étnicas y lingüísticas. Entonces es muy fácil que unas meras operaciones militares, que eso es la guerra, nos encontremos con casos de genocidio.

Este genocidio, el de Jodyalí, se produjo dentro del contexto de deterioro de las relaciones vecinales entre armenios y azeríes en los últimos estertores de la URSS y en su posterior baño de sangre en las regiones del Cáucaso: desde Chechenia hasta Osetia del Sur y Abjasia y la posterior Nagorno Karabaj cuando miles de armenios decidieron que la región mencionada era parte de su territorio histórico y se lanzaron a su conquista, que lograron mantener hasta 2020, cuando tras la guerra de los 44 días perdieron en parte.

El territorio armenio creado, la República de Artsaj, fue el origen de un éxodo de azeríes (refugiados internos) a otras zonas de Azerbaiyán. Se estima en 700 mil azeríes los desplazados y reubicados dentro del país así como 50.000 turcos mesheti, que por la ley de 1998 tienen ciudadanía azerí.

Sin embargo esta oleada de refugiados fue provocada no sólo por las acciones de la guerra sino por brutales ataques sobre la población como en el caso de Jodyalí donde entre el 25 y el 26 de febrero de 1992 fueron asesinadas 613 personas:

106 mujeres;

63 niños;

70 ancianos;

1275 civiles fueron tomados de rehenes;

155 personas desaparecidas.

Todo ello por fuerzas armenias el día 26 de febrero de 1992 en una ciudad, Jodyalí, que pasó de tener 2.000 (1988) habitantes a tener 6.000 en 1991 por lo que estaba en crecimiento a pesar del conflicto étnico territorial.

Los causantes de la masacre, según relataron los azeríes así como observadores de Human Rights Watch y Memorial (una organización operativa en Rusia sobre observación de conflictos internacionales y promoción de los Derechos Humanos) fueron las fuerzas armadas armenias junto con Regimiento de fusileros motorizados 366 del ejército ruso que actuaron sin consentimiento de sus mandos.

Human Rights Watch, así como la versión azerí, relató el hecho de la siguiente forma: «una gran columna de residentes, acompañada de una docena de combatientes en retirada, abandonó la ciudad al caer las fuerzas armenias. Al acercarse a la frontera con Azerbaiyán, se encontraron con un puesto militar de Armenia que les disparó cruelmente».

Según la versión armenia esta masacre se produjo porque, durante los combates, los civiles se mezclaron con los soldados azeríes y al hacer blanco mataban a los civiles también. Helsinki Watch refrendó la versión armenia diciendo que fueron los civiles los que se mezclaron con los soldados y milicianos pero al final Human Rights Watch sostuvo que en este tipo de confusiones a la luz de Derecho Internacional Público y de la Correcta Conducción de las Operaciones Militares caía sobre el bando armenio el deber de proteger a los civiles aunque fueran de un bando contrario y que debería de haber suspendido el ataque si causaba daño a los civiles, cosa que no ocurrió, de hecho la dureza del ataque y su mantenimiento en el tiempo explica el elevado número de bajas.

Anciano azerí herido tras el ataque

En el año 2007 el parlamento de Azerbaiyán, por unanimidad, solicitó a organizaciones internacionales y estados del mundo la consideración de Jodyalí como un genocidio. En el año 2012 Pakistán reconoció los hechos como genocidio así como Guatemala en 2015 y México, donde se inauguró un monumento en honor de las víctimas.

La Asamblea Plenaria de la Organización de la Cooperación Islámica aprobó un documento para que los 51 países que la conforman declarasen el hecho de Jodyalí como un crimen de lesa humanidad, cosa que también hizo la Organización de Estados Turcos. Tanto el Senado de Nuevo México como los Parlamentos de Arkansas, Massachusetts, Texas, Nueva Jersey, Georgia, Maine, Virginia Occidental, Tennessee, Connecticut, Pensilvania y Oklahoma han reconocido los hechos de Jodyalí.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenció el 22 de abril de 2010 que los hechos de Jodyalí “se consideran actos equivalentes a crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad”.

Por lo tanto estamos ante un genocidio reciente en el tiempo y paralelo al de los Balcanes, con mucha más cobertura mediática. El día 26 de febrero ha sido consignado por el gobierno de Azerbaiyán y sus misiones diplomáticas en el extranjero para transmitir y contar al mundo este crimen de lesa humanidad.

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