Yahadut Qara’it, ¿quiénes son los Caraítas?

Hace tiempo hablamos de los judíos mesiánicos que creían en Jesucristo o de la secta mística judía de los “Dönme”, sin embargo el mundo judío va más allá de las interpretaciones que se ven desde fuera y es mucho más rico en filosofía, teología y tendencias de lo que parece a simple vista.

Los judíos talmudistas representan la inmensa mayoría de la corriente judía moderna y se dividen en ultra ortodoxos (Haredíes, satmar etc…), ortodoxos, conservadores, liberales o progresistas. Esto implica una visión conjunta de cuestiones como la Torah, el Talmud, Midrash y prácticas asociadas como el misticismo cabalista etc… Así como cuestiones de índole política como la visión sobre el Estado de Israel; por ejemplo, para los ultra ortodoxos satmar Israel es considerada como una herejía y reniegan totalmente del país mientras que judíos liberales o progresistas pueden tener una visión cercana al sionismo y apoyarlo.

En estos grupos cuestiones como Torah, Nevi´im, Jetuvim así como Midrash, Halajá o Talmud no se cuestionan, pueden interpretarse desde una posición teológica creyendo que son de inspiración divina (caso de los ultra ortodoxos) o que son documentos históricos que se deben interpretar en base al contexto social de la época en la que se escribió y en la que se practica (caso de liberales o progresistas).

Sin embargo los caraítas no piensan esto: consideran que sólo el Tanaj (Torah, Nevi´im y Jetuvim) son sagrados, reniegan del Midrash, Halajá y el Talmud alejándose de interpretaciones rabínicas; de hecho en sus comunidades la figura del rabino no existe, existe la figura del Hakán (sabio) que gobierna la comunidad y que, curiosamente, también puede ser gobernada por una mujer.

Al mismo tiempo defienden que el Judaísmo se transmite por línea patrilineal y no por línea matrilineal como se cree en los grupos talmúdicos, rechazan la estrella de David, que consideran no judía, y usan como símbolo religioso la Menorah (candelabro de siete brazos). Fiestas como Purim o Hanukkah no son celebradas al considerarse que, aunque están en el Tanaj, no están en la sección de la Torah por lo tanto no son obligatorias y no la practican.

Estas interpretaciones, que implican también diferentes formas de ver el Kosher (dieta judía) o la vestimenta (los judíos talmúdicos no usan en sus tsitsiot el hilo azul mientras que los caraítas sí). Implica la profunda problemática de controversias producidas tras la destrucción del Templo.

Antes de la destrucción el templo por las legiones romanas de Tito existían muchas facciones dentro del pueblo judío: místicos esenios, radicales zelotes, benei sedeq (de los que descienden los caraítas), populares fariseos y elitistas saduceos. Estos últimos representaban dos facciones muy diferentes, el saduceo provenía de las élites helenizadas, no creía en cuestiones como la resurrección, la vida después de la muerte o la existencia de ángeles sino meramente en la existencia de Dios y la Torah.

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Oración de los judíos caraítas (wikipedia)

A pesar de que existen muchas diferencias entre ambos grupos (los Benei Sedeq y los Saduceos) sí son los que tienen posiciones más cercanas, de ahí que se considere que los modernos caraítas son descendientes de los famosos saduceos y no de los desconocidos Benei Sedeq.

Los fariseos eran una facción nueva llegada del exilio en Babilonia y habían incorporado a sus creencias cuestiones como la angeología, demonología y escatología, la doctrina del mesías y la interpretación hermenéutica de los textos que van dando lugar a toda una producción religiosa importante.

Estas facciones conviven hasta la destrucción del templo. De hechos los dos judíos más importantes del siglo I vienen de la escuela farisea-rabínica: Jesús de Nazaret y Yohanan ben Zakai que, en la ciudad costera de Yavne, dará a luz la reconfiguración de la religión del templo con el apoyo de las autoridades romanas y transformará la religión en el moderno Judaísmo que todos conocemos cuyo eje central es la Sinagoga como lugar de culto y el Rabino como doctor de la ley que guía a su comunidad.

Sin embargo a pesar de que los saduceos desaparecen la cuestión saducea, no. Los dos grandes centros del Judaísmo estarían en Jerusalén y Babilonia y esta última (bajo el imperio Sasánida primero y bajo el imperio Islámico después) será la que configure el sentir de esta comunidad.

El poso saduceo continuó y se encuentran cancioneros y oraciones de los siglos IV y V d.C. que preconizan un tránsito de una idea hacia otra aunque por cuestiones diferentes. El gran cisma comienza, sin embargo, en el siglo VIII d.C. bajo el dominio musulmán por una cuestión de calendario. El nasí (príncipe de las comunidades judías) Hilel II estableció un calendario fijo que empezaba en el año 3761 a.C. (cómo creación del mundo) mientras que Anán Ben David, de Babilonia, estableció que la única manera de medir el calendario era como estaba estipulado en la Torah; mediante la observación de la Luna nueva en Jerusalén por parte de los sacerdotes.

La importancia de esta primera controversia es que fue el inicio de todo un incendio que hizo que Anán Ben David fuera profundizando en cuestiones de la halajá hasta declararla nula en su libro Sefer Hamitzvot (libro de los mandamientos) por el cual establecía que toda innovación, en cualquier campo, era herética y que la interpretación del texto era libre e individual en los casos en los que se daba esa opción, ya que en el resto la interpretación era literal.

Esto provocó la existencia y competencia de ambas comunidades: la caraíta y la talmúdica sobre la veracidad de las creencias de cada grupo logrando, durante la Edad Media islámica en Oriente Medio, una cierta igualdad en materia de adeptos y consideración hasta que a partir del siglo XIII, tras las labores de Maimónides con las comunidades caraítas de Egipto, comenzó a decaer.

Sin embargo, a pesar de su casi total inexistencia en Europa Occidental y el Magreb, hubo algunas comunidades dispersas en Al Ándalus. Los caraítas lograron sobrevivir en el Imperio Jázaro, un estado judío de origen turco-eslavo en las regiones del sur de Rusia y Cáucaso, que fue barrido por las invasiones de Genghis y Ogodai Khan, sin embargo los caraítas lograron acomodarse entre los príncipes turco-mongoles, eslavos y bajo el paraguas del Imperio otomano. De hecho la mayoría de caraítas se estableció en Crimea, Polonia y Lituania conservando su lengua litúrgica y comunitaria derivada del turco kipchak.

Allí se desarrollaron como comunidad y sufrieron las crisis junto con el resto de pueblos que habitaban esas regiones, aunque eran una comunidad pequeña en estas zonas. La mayoría estaban en Turquía emigraron a Estados Unidos y de ahí a Israel; sin embargo sufrieron un gran rechazo por parte de los judíos rabínicos que querían evitar la emigración de caraítas a Israel.

Los caraítas eran considerados por las leyes rusas no como judíos sino como descendientes de turcos jázaros por lo que no sufrieron políticas antisemitas, de hecho los nazis declararon que los caraítas no eran étnicamente judíos.

La cuestión del caraísmo es muy interesante porque dentro de la construcción del Estado de Israel se creó la ley del retorno por el cual los judíos (entendiendo a estos como judíos talmúdicos) tienen derecho de obtener la nacionalidad de forma natural siendo hijo de padres judíos o madre judía o por conversión mediante tribunales rabínicos homologados de corte ortodoxo bajo seguimiento estricto de la halajá.

En base a estos términos los caraítas no son judíos debido a que no siguen la halajá, no poseen una estructura rabínica comunitaria y la transmisión de la judaicidad es patrilineal. Debido a esto en 1950 el Gran Tribunal rabínico se opuso pero las autoridades estatales israelíes se negaron a acatar las peticiones de los rabinos y extendieron el derecho a la aliyá y la ley del retorno a estas comunidades.

A día de hoy se considera que los caraítas son judíos aunque fuera del orden rabínico, tienen los mismos derechos y consideración que un judío y se hacen ciertos esfuerzos por parte de las autoridades rabínicas para atraerles, con poco éxito. Hoy en día es una comunidad floreciente con unos 50.000 miembros. (Foto: Wikipedia)

Por Koldo Salazar López

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